No hay una respuesta única. El tamaño ideal de tu fondo depende de tu situación laboral, familia y nivel de riesgo. Aquí te explicamos cómo calcularlo.
El estándar internacional recomendado para un fondo de emergencia es cubrir entre 3 y 6 meses de tus gastos esenciales —no tus ingresos, sino lo que necesitas cada mes para vivir: alquiler, comida, suministros, transporte y seguros.
El rango varía según tu situación. No es lo mismo tener un contrato indefinido en una empresa sólida que ser autónomo con ingresos variables o tener personas dependientes a tu cargo.
Suma: alquiler/hipoteca + suministros + alimentación + transporte + seguros + cuotas de préstamos. No incluyas ocio, ropa ni gastos variables.
Si tienes un contrato indefinido en una empresa estable, tienes derecho a prestación por desempleo. 3 meses suele ser suficiente, aunque 4-5 es más tranquilizador.
Los contratos temporales implican mayor riesgo de interrupción de ingresos. Un fondo más grande te da margen para encontrar el siguiente trabajo sin presión.
Sin prestación por desempleo y con ingresos variables, los autónomos necesitan el fondo más robusto. La regla de 6 meses es el mínimo; 9 es lo ideal.
Con dependientes a cargo, los gastos no pueden reducirse en una crisis. Un fondo más grande proporciona la estabilidad que la familia necesita.
Ser propietario añade el riesgo de reparaciones urgentes. Suma al menos un mes extra a tu objetivo base para cubrir imprevistos del hogar.
Tratamientos, medicación y posibles bajas médicas justifican un fondo más sólido. Considera incluir el coste medio anual de tu salud en el cálculo.
Introduce tus gastos esenciales y selecciona tu perfil para obtener tu objetivo.
Si el objetivo completo parece lejano, empieza con el primer mes. Ese primer colchón ya cambia tu psicología financiera y te da seguridad para seguir.